Caso de éxito ·

Cómo Montepino evaluó el riesgo climático físico de su cartera logística ibérica

Cartera logística de Montepino

Montepino encargó a Alpha-Klima la cuantificación del riesgo climático físico de su cartera logística en España y Portugal.

El trabajo tuvo dos fases: una evaluación de exposición de toda la cartera y su posterior traducción a métricas financieras de riesgo. Los resultados se prepararon para el reporting interno y la planificación de la adaptación.

Ideas clave

  • Evaluación de toda la cartera: activos operativos, suelos y nuevos desarrollos en España y Portugal.
  • Ocho amenazas climáticas físicas, combinando eventos agudos con presiones crónicas.
  • Análisis prospectivo bajo escenarios IPCC SSP y varios horizontes temporales, con la vulnerabilidad calibrada para grandes almacenes logísticos y centros de última milla.
  • Resultados estructurados para el reporting interno de Montepino y su alineación voluntaria con los ESRS y la Taxonomía Europea.

Sobre Montepino

Montepino es una SOCIMI de activos logísticos gestionada por Valfondo Investment Management. Su cartera incluye plataformas logísticas en operación, desarrollos en construcción y suelo para futuros proyectos en España y Portugal.

La compañía está alineando voluntariamente su trabajo de sostenibilidad con los ESRS y la Taxonomía Europea antes de que exista una obligación regulatoria de reporting.

El reto

La Península Ibérica está entre las regiones europeas más expuestas al cambio climático. Para una cartera logística concentrada en corredores industriales de España y Portugal, el riesgo no es una proyección lejana.

Las zonas exteriores de carga, las operaciones intensivas en agua y la exposición laboral al calor generan impactos actuales que un mapa regional genérico no permite resolver.

Como SOCIMI, Montepino aún no está obligada a reportar bajo la CSRD. Aun así, la compañía decidió alinear su reporting de sostenibilidad con los ESRS y la Taxonomía Europea, y construir la capacidad cuantitativa que lo sustenta antes de que exista una obligación regulatoria.

Eso exige más que una divulgación de alto nivel. Requiere una visión prospectiva a nivel de activo que pueda auditarse, actualizarse e integrarse con los cuadros de mando internos.

La compañía no tenía aún una capa interna de modelización del riesgo climático. Necesitaba un método riguroso para su reporting voluntario, con suficiente granularidad para priorizar la adaptación y una estructura compatible con sus flujos de trabajo actuales.

El cribado regional por sí solo no permitía distinguir los activos que explicaban el riesgo de la cartera, por lo que Montepino necesitaba una evaluación prospectiva a nivel de activo para el reporting y la planificación de la adaptación.

Lo que hicimos

El proyecto se estructuró en dos entregas secuenciales, cada una construida sobre la anterior.

Primera entrega: Evaluación de exposición a nivel de cartera

La primera entrega cribó toda la cartera frente a ocho amenazas: inundación fluvial y costera, incendio forestal, vendavales, deslizamientos, calor, sequía y estrés hídrico.

Cada activo se evaluó frente a una línea base histórica y frente a escenarios prospectivos IPCC SSP a corto, medio y largo plazo.

Las funciones de vulnerabilidad se calibraron para grandes almacenes logísticos y centros de última milla, reflejando cómo está construido y operado cada activo. Se prepararon tablas estructuradas de puntuación de amenazas para su integración con las herramientas de reporting de Montepino.

Segunda entrega: Traducción a impacto financiero

La segunda entrega tradujo la exposición a resultados financieros a nivel de cartera. El análisis modelizó la dependencia geoespacial y la coocurrencia de amenazas, de modo que los activos próximos entre sí pudieran verse afectados por el mismo evento.

Esto reveló concentraciones de riesgo en clústeres de activos logísticos y permitió estimar pérdidas esperadas y métricas de cola tanto a nivel de clúster como de cartera.

Los resultados se entregaron en formatos integrables con los flujos internos de Power BI de Montepino, junto con informes de profundización sobre los clústeres con mayor contribución al riesgo de la cartera.

Dividir el trabajo entre exposición y análisis financiero mantuvo la evidencia a nivel de activo separada de las métricas por clúster y cartera utilizadas para el reporting y la planificación de capital.

Resultados e impacto

Para cada activo, el análisis estimó cómo el riesgo climático puede afectar a la vida útil, los costes operativos, la inversión en adaptación y el riesgo financiero asociado bajo cada escenario IPCC SSP y horizonte temporal.

A nivel de cartera, el estrés térmico y la sequía fueron los factores más materiales. El riesgo agudo se concentró en un número reducido de clústeres, impulsado por la exposición a inundación en cuencas fluviales concretas y por la probabilidad de incendio forestal en corredores industriales densos rodeados de vegetación inflamable. Tres activos operativos mostraron una vulnerabilidad muy alta por el riesgo de interrupción del suministro de agua y por la exposición al calor en zonas de trabajo exteriores.

La visión de cartera permite a Montepino comparar esos casos con el resto del parque y priorizarlos dentro de un programa de adaptación. Montepino está evaluando ahora las medidas de adaptación recomendadas, entre ellas mejoras de resiliencia térmica, soluciones de drenaje y gestión del agua, y prevención de incendios forestales. Como la vida útil, los costes operativos y la inversión en adaptación se sitúan en un mismo marco, las medidas pueden dimensionarse y priorizarse frente al impacto financiero que evitan. El alcance cubre los activos existentes y los nuevos desarrollos, incorporando las consideraciones climáticas a las decisiones de diseño antes de construir.

Alpha-Klima ayuda a compañías con activos físicos y a entidades financieras a evaluar el riesgo climático físico a nivel de activo, cuantificar el impacto financiero e integrar los resultados en sus flujos de reporting y planificación de adaptación.

Una evaluación prospectiva y accionable, a nivel de activo, es clave para anticiparnos a los impactos del cambio climático y reforzar de forma efectiva la resiliencia de nuestra cartera logística.
Marta Esquivias Manager, ESG & Sustainability, Valfondo Investment Management